GABRIELA SMARGIASSI: “Hay problemáticas muy duras que están viviendo nuestros niños que seguramente vivieron antes también”
Llegamos a otro dialogo para saber que estamos haciendo y quienes somos les firmatenses. Hoy nos invitamos a la casa de Gabriela Smargiassi, docente de Nivel Inicial, Directora del Jardín de Infantes Ema de Mazza. Su voz está en miles de niñas y niños que crecieron y se hicieron madres y padres que igualmente le siguen diciendo Seño Gabi. Nuestro encuentro nos regaló un homenaje a la vocación y una reinvindicación del oficio de ser docente poniendo el cuerpo.
APRENDER CON EL OTRO
-Gabi en primer término decime ¿Quién SOS?
-Bueno Eduardo, soy varias personas y en una sola. Te podría decir que voy caminando por la calle y cómo me saluda la gente: “Chau Seño Gabi”, y tienen treinta y pico, tienen cinco, tienen tres, cuarenta porque son padres y bueno el que me conoce en Firmat sabe que estoy atravesada por la escuela, por la educación. Por esto, mi función desde que tengo veinte años, que además la elegí y hoy que tengo cincuenta y cuatro años feliz de seguir estando en una escuela. Esto de visibilizar la importancia de la escuela, obviamente la escuela pública pero la escuela como la institución escuela. Que estemos, yo pensaba hoy cuando vos me ibas a venir a visitar ¿Qué te iba a decir? Y yo decía, las cosas que suceden en la escuela y en el aula, que sucedieron hace doscientos años y suceden hoy no suceden en otro espacio, porque uno no aprende solo a leer y escribir, aprende otras cosas con el otro. Eso es lo que nos da el aula.
-Y es el primer espacio que uno integra con el otro que no conoce. Socializar, integrar y hay un término creo que lo dijo Telma Biral me parece y lo escuché, mirá del tiempo que es y dice “La patria es la infancia”, que no sé si es de ella. Se sigue diciendo en muchos casos la patria es la infancia y ahí aparece un eje fundamental de cualquier sociedad que es como cuidar las infancias.
-Que importancia se les da a las infancias y como fue evolucionando en el tiempo porque si nos vamos lejos antes los niños trabajaban, el trabajo infantil.
-Si, era como una virtud, decían “y este trabaja conmigo”.
-Claro. O era como que el niño era alguien menos y hoy gracias a Dios tenemos los derechos del niño, el interés superior del niño, todas estas cuestiones que hacen que la infancia ocupe el lugar que ocupa y un montón de gente que estamos pensando todo el tiempo en ellos que a veces decimos es el futuro pero es el presente y que un niño esté bien hoy es esto que dicen si no hacés bien el encofrado de una casa, hacés bien la base va a ser ese adulto que va a ser responsable, que va a ser buen ciudadano y yo a veces estoy en el Jardín y veo las salitas y digo, no es poca cosa les estamos enseñando que el otro es importante. Que el otro que está conmigo es importante y que tiene características diferentes a la mía y que en un punto somos iguales, eso también hace la escuela iguala, nos iguala en obligaciones, nos iguala en derechos y después pensás la familia y la escuela y es lo que vos decías rocíen, la escuela es la primer institución después de la familia. Entonces también por ahí a la familia también la interpela la escuela. ¿Qué escuela le damos? ¿Cómo estamos en la escuela?
-Y después están las épocas porque digo una época de pleno empleo, una época de pandemia, una época de crisis social hacen y vos hace mucho que trabajás. Esto hace que tengan siempre niños con cosas muy similares pero que tienen ese humor social, ese contexto que limita o condiciona a su familia lo tenés adentro de la escuela. Fueron cambiando esas cosas también ¿Se sienten dentro de la escuela?
-Se siente y nosotros lo tenemos que tenemos que tener muy presente. Yo le digo a mis compañeras y compañeros en el jardín, por ahí cuando tengo la posibilidad de encontrarme con compañeras de la infancia que seguimos que muchas son docentes en otras instituciones decimos esto: que importancia de no perder esa mirada y de hacer ese recorrido permanentemente para ver esto que vos decís. Estos niños hoy necesitan esto pero ya necesitaron otra cosa. La escuela y los niños fueron cambiando y vamos a seguir cambiando y como otra vez lo social impacta en la escuela, obviamente en el club vos sabés que yo tengo mi marido que está relacionado con el club (Fredrikson) y también lo vemos. Como impacta en otras instituciones de la sociedad pero la escuela es ahí la “caja de resonancia”.
-¿Y qué te sigue sorprendiendo de un niño? Ya viste tanto pero los niños tienen esa propia lógica que es fascinante.
-A mí me dicen no te vas a jubilar, hace treinta y cuatro años que estás en la escuela jubílate, que se yo, y yo digo no porque yo me levanto seis y media todas las mañanas para ir al jardín y te digo que me sorprendo a diario con los chicos. Cosas que te dicen, el otro día una nena me hace un dibujo y lo deja sobre mi escritorio y yo para no olvidarme le pongo el nombre de ella. Entonces al otro día viene y le digo: “Mirá dejé tu dibujo” y ella me dice “Ay pero lo firmaste”. Si, “pero no podés, yo lo tengo que firmar”.
-Derecho de autor.
-Como esa te puedo contar miles.
PONER EL CUERPO PARA BANCARSE LAS DIFICULTADES
-¿Y qué te sigue doliendo que le pasa a la niñez?
-Por ahí te duelen muchas cosas, viste que a uno le parece que el jardín es como todo romántico que la jardinera es una cuestión de romanticismo.
-Es dulce y que el niño está en el mejor mundo posible.
-Todo así como color de rosa y que a ningún niño le pasa nada y a los niños les pasan un motón de cosas y a las familias de los niños también le pasan un montón de cosas y yo voy a hablar por mi pero que todas las docentes es lo mismo. Yo no me puedo dormir, irme a dormir si se que un niño o no come o tiene frío o una mamá me llama y me pasa que está sufriendo violencia y ahí me mando. Capaz que no hago siempre lo correcto porque soy medio mandada y no mido las consecuencias.
-Pero ahí corrés tu lugar y pones el humano por sobre todas las cosas.
-Corro mi lugar pero viste que uno nunca sale de eso, entonces…
-Por eso te llaman.
-Claro, por ahí la escuela también está ahí y mi teléfono lo tienen todos y le decís –los papás también- porque estoy no es una cuestión de género femenino digamos o esto de la crisis que se quedan sin casa y se tienen que ir a vivir a lo de una abuela. Hay problemáticas muy duras que están viviendo nuestros niños que seguramente vivieron antes también yo por ahí hablo con mis padres y me dicen la época de ellos también se vivían otras cosas. La niñez también tenía dificultades pero lo que pasa hoy es duro.
-Y ahí como abordás. Porque hay un condimento extra que uno pone porque también está lo suyo digo, a este niño o niña le sucede esto, pero a mí me están por desalojar porque se me termina el contrato y no consigo casa. A un docente compañero tuyo le podría pasar y digo hay un doble conflicto que hay que transitarlo dentro de la institución.
-Lo que pasa es que el docente es también una persona que está atravesada por toda esta situación social y no siempre es económico. A ver nosotros por ahí tenemos una compañero que el hijo tiene un accidente y estamos al pie del cañón.
-Y esa compañera va estar necesitando permanentemente del afecto y la contención.
-A mí me pasan un montón de cosas y te vuelvo a decir que está bueno que lo pongamos también porque a veces uno no actúa correctamente sino que actúa como te sale con el corazón. Una de las chicas me dice –una de la tarde- “Gabi tengo mi hijo con fiebre”, bueno te pido reemplazante. Es todo una movilización.
-Si hay una comunidad en sí misma, está la comunidad educativa y está la comunidad del grupo.
-Y está esto que es, salimos a la sociedad con estas cuestiones viste. A mí viene alguien y me dice tengo que dice ¿Hay cupo? Y capaz que no hay pero el niño tiene que estar en una escuela Hay que crearlo al cupo.Y el docente no te dice tengo muchos en la sala, lo ponemos.
LA CONVICCIÓN, LA VOCACIÓN Y EL ORGULLO
-¿No te reprochás nada como docente? Algo que podrías haber hecho, porque se te nota feliz en lo que hacés.
-Yo estoy feliz, a ver, uno viste que parece que es medio idílico, que está feliz pero yo digo que mi profesión es mi lugar en el mundo. Yo me levantó todas las mañanas convencida de que tengo que estar ahí haciendo las cosas seguramente hay cosas que no las hago bien o errores. Tal vez me reproche, que se yo reprocharme, no sé.
-Nunca te reprochaste ser docente eso está bueno.
-Jamás.
-Yo quisiera haber sido arquitecta. Eso no te pasó, quería haber ido como astronauta a la luna.
-No, una vez un amigo de mi marido que es de Corral de Bustos, es de otro lado, no me conocía y me conoció y le dijo: “Que es tu novia”. Maestra jardinera. Ah si no podría ser otra cosa y yo le digo de verme, en dos minutos. Yo creo que no podría haber sido otra cosa y el nivel es como la especialización en una profesión, el abogado que se dedica a familia o a penal. Yo estoy en el nivel inicial pero uno es docente.
-Se paso el tiempo y vamos a la última pregunta que es ¿Qué tiene Gabriela para ofrecerle al mundo y hacerlo un poco mejor?
-Yo tengo esto de todos los días, volvamos a trabajar con el otro, escuchémonos, seamos humilde. No creamos que ya llegamos al techo, el techo está más arriba. Consultemos, hagamos esto que estamos haciendo vos y yo que nos conocemos desde que somos niños, que compartimos familias, compartimos vida y que siempre estemos atento al otro. Acordémonos de nuestros afectos que ya no están y nos acompañan desde otro plano. Volvamos a la esencia, volvamos a lo simple porque ahí está de eso se trata.

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