ALEJANDRO MORIS: “A mí me molesta mucho el egoismo reinante”

 




Es arquitecto, artista plástico y dibujante. Se fue a Rosario a estudiar arquitectura cuando terminó la secundaria y descubrió la veta comercial del dibujante para independizarse y estimular las virtudes que lo acompañaban desde pibe. Su permanente apertura a la hora de crear lo llevó a trazar un vínculo genial entre el vino y las letras que se plasmó en dos libros de su autoría. Ahora recorre el país, se hizo un nombre propio de la mano de su talento (@eldio54) y al dibujante sobresaliente que trajo desde pibe,  le agregó la mirada crítica de la sociedad en sus obras. ¡Salud Ale Moris!

LAS PINCELADAS  DE ROSARIO TIENEN ESE “YO SÉ QUE”

-¿Ale Decime quien sos?

-Ale Moris, soy un flaco que ama el dibujo y que mi mirada para poder expresarme es a través de las artes gráficas, eso, eso es lo que soy. Yo soy un tipo que a mí me costó mucho tiempo hablar y la única manera que tenía para expresarme era el dibujo y todo lo que sentía lo vomitaba a través del dibujo. Eso me dio pie para un montón de laburos cuando antes de estudiar en la primaria, en la secundaria donde zafaba de las clases porque había que dibujar a Belgrano o San Martín y yo los sabía dibujar y Ale Moris vivió los 90, donde yo estudiaba arquitectura con un tablero y en los 90 sale la compu y yo me recibo en el 89 y alguna vez hablamos de esto, yo no quería que mis viejos me banquen cuando ya estaba en tercer año, yo quería hacer de mi vida un culo, comer arroz todos los meses pero quería dibujar. Entonces las empresas de publicidad contrataban a dibujantes porque no había computadoras y no había diseño gráfico en Rosario. No existía la carrera de diseño gráfico entonces las empresas de publicidad buscaban a los dibujantes y te llamaban, te decía “Moris vos querés…”. Si dale yo dibujo y ¿Qué pasa? “Tenés que dibujar una campera de jeans con corderito para La Favorita para Marcelo Pagani. Entonces yo tenía que con mi cabeza, revistas, buscar una campera de jeans, copiarla e inventarle el corderito  y pegar con letraset o fotocopias que tenía todas las tipografías que  habidas y por haber chiquita, mediana y grande que se hacían por fotocopia las pegaba. A las 6 de la mañana la llevaba a La Capital, el tipo la agarraba, el publicista me pagaba y miraba, estaba bien o estaba mal lo metía. Después el tipo le cobraba a la empresa lo que quería pero yo cobraba lo que quería y eso a mí me dio muchas pilas como para con el dibujo empezar a tener mi guita. Sale la computadora, bueno,  con la computadora no había que ir más a la fotocopiadora que era pegar letra por letra, ahora directamente lo hacía en la compu.

-Una reducción de tiempo de uno a diez.

-Increíble, pero que pasa, No había programas de gráficas –todavía no los hay, algunos- donde ese trazo orgánico, flojo, distendido que tenía el pincel, que tenía la pluma era inigualable. Entonces a partir de los 90, yo dije: hasta que la tecnología en algún punto a mí no me conmueva en el trazo, en la línea me va a costar mucho abordarla. Pasaron 30 años y yo sigo ensuciándome los dedos, sigo olfateando más allá que la uso a la tecnología para ese dibujo después incorporarlo a un todo, meterle la tipografía, antes dibujábamos  la letra. Hoy la tenemos una compu le podemos dar animación, le podemos forma, perspectiva y que se yo sin estar días y días, pero todavía para mí, y me emociona cuando lo digo, yo todavía sigo dibujando y lo tomo como un laburo y como una gran responsabilidad. Y a mí me emociona que hoy todavía con mis dibujos vivo de mis dibujos.

-Hay algo que es interesante, hay una relación directa de tu familia de decir yo te mando a estudiar, te vamos a bancar y hay una interpretación rápida en la que decís “yo sé que es a mi manera o no es y para eso propongo mi salida económica”  pero en el medio de todo eso hay un cambio de los tiempos que en ningún momento logra vencer al dibujante.

-Jamás. Y hasta el día de hoy…

-Y eso es vocación.

-Es vocación, es amor, es pasión. Yo siempre digo que el dibujo es entender la mirada, es aprender a mirar y cualquiera puede dibujar ¿Cuál es la contestación rápida? Yo soy un perro, yo no dibujo tengo la mano de diamante, de cristal, no es así. Yo te puedo dar ejercicios donde observando bien ¿Qué pasa? Lo hago mucho cuando vienen amigos a comer y ninguno sabe dibujar. Pongo una jarra de agua, la pongo y digo dibujen la jarra de agua. Un desastre, la mayoría un desastre. Esa jarra de agua la doy vuelta boca abajo, dibujen la jarra de agua. Cuando terminan eso vos no podés  creer lo que hiciste y me decís ¿Y por qué? Dada vuelta la hago mejor ¿Por qué? Porque estamos acostumbrados a estandarizar la mirada. Yo digo dibujo La Negra ¿Qué hago de La Negra? Una cabeza redonda, no pará ¿Cómo es la cabeza? No tiene una cabeza redonda es más bien ovalada y los ojos ¿Dónde están? La frente y la nariz ¿Qué distancia tienen? Es más ancha la frente que la nariz. Es observar, entonces cuando yo te saco  de lo cotidiano un objeto y te lo invierto porque vos estás acostumbrado a verlo siempre paradito o acostado yo te lo cambio y vos te esforzás para ver. Si yo a tu cara la pongo al revés  te va a sorprender y hacelo con tus nenas. Las das vueltas y deciles que copien una foto tuya y cuando das vuelta de nuevo el resultado no lo podés creer.



A MANO ALZADA LA VIDA ES MEJOR

-Yo que te conozco puedo decir que ahí está la formula de tu vida porque de arquitecto que quería ser dibujante terminaste siendo dibujante y diste vuelta las cosas. Ahí hay una clave de vida que para vos es una respuesta más que interesante.

-Si yo tuve suerte, yo iba a estudiar a…lo único que tenía en diseño gráfico y publicidad era Buenos Aires y no me quise ir a Buenos Aires porque todos mis amigos iban a Rosario, la típica vamos todos a Rosario y la en La Facu se dibujaba no había compus y yo elegí cátedras los seis años –tuve la suerte porque después no estuvieron más, conmigo se terminaron- cátedras a mano alzada.

-Para vos era energía.

-Yo dibujé mucho el cincuenta, setenta por ciento de mi carrera la hice a mano alzada el resto tenía que pasar el plano. Las otras cátedra eran todo regla, regla. Yo me recibí rápido porque me mandaban a hacer un croquis un lunes y el miércoles me iba a la mañana a la Aduana, la ex Yerbatera Martin. En una mañana dos croquis y tenía todo el resto de la semana al pedo. Mis amigos se morían dibujando croquis porque no tenían ni idea y yo había aprendido la perspectiva hacía un mes en la Facu. Yo me fui de acá sin saber perspectiva no tenía ni una noción.

-Aparte no habías pasado ni por la Escuela Técnica. Me parece que hay una lógica de vida tuya que es esa idea  de sostenerse para romper lo establecido inclusive en el mismo mandato que uno a veces incorpora, tiene y ejecuta. Está claro que uno va ligado a la economía y está bueno que nos digas yo tuve suerte porque también hay un componente de la suerte pero lo bueno es, si yo te miro, eras esto, seguís siendo esto otro y eso quizás en la vida de mucha gente no sucede. Vos defendés la teoría con la que construís tu vida pero la defendés desde la práctica.

-Y porque hasta hoy yo casi tengo sesenta pirulos y no es más que satisfacciones, nunca me jugó en contra y también hay otra que está buenísima que es la de, a mí siempre me gustó viajar sin contratar nada. Anduve de mochilero por el mundo por un montón de lugares y veía gente dibujante. Tengo una historia en China, abajo de un puente cien chicos dibujando un borde de un río donde había todas casas de madera y estaba buenísimo. Yo siempre llevo los lápices y los cuadernitos,   me bajo, me pongo entre medio de los chinos y lo dibujé en diez minutos  todo el perfil urbano ese. Hago el perfil urbano y de golpe tenía cien chinos aplaudiéndome y vos decís ¡Qué loco! Acá no tiene que ver con países, con diferencia de tecnología, primer mundo y esas cosas creo que me potencian para nunca abandonar el lápiz –yo sé que no lo voy a abandonar- pero esas cosas que decís  estos flacos están… fue a los 60 años de la revolución china, yo me preparo el viaje para ir a los 60 años de la revolución en el 2009. Tenían tecnología y tenían toda la mierda  y nada esas cosas te hacen bien.

VINO, ARTE Y PASIÓN



-Si tengo que decir y hacer una mirada periodística, encontraste entre comillas un nicho, una idea que es dibujar el vino creo que no estaba visto en la Argentina. Eso de por sí ya es, no lo hablo en términos de éxito que es lo que le gusta hablar a la sociedad, es un hallazgo porque también lo que confirma es que de cualquier punto del planeta sin estar en Buenos Aires uno más allá de que quiere trascender para tener un bienestar económico, uno puede cambiar una lógica, una tenencia y puede abrir un camino que no estaba explorado y vos lo hiciste.

-Si,  yo aparte familia de tomadores de vino, de disfrutadores de vino porque tampoco yo a mi viejo nunca lo vi borracho, mi viejo era tanguero y una tía en Mendoza y el auto lleno de vino cada vez que venía, siempre digo lo mismo.

-Una bendición.

-Una bendición. Cuando entendés y esto siempre lo recalco, la gente que labura para llenar una botella no podés creerlo. Hoy el vino en el mundo le está dando de morfar a infinidad de familias, eso es invalorable. Cuando uno creció tomando vino blanco con soda, un viejo tomador de vino, tu viejo se muere el día de tu graduación, vos dibujás tango porque nunca había dibujado tango hasta ese momento porque mi viejo era tanguero y también empezás a tomar vino bien a partir de ese día, no preguntés porque pero a partir de ese día yo empecé a tomar vino, yo tomaba vodka. Hago el curso de somelier para –no para saber más de vino- yo quería…tampoco quería pintar con vino. Y eso es una cosa que me preguntan en todas las ferias: “que bueno, que loco pintar con vino”. Pintar con leche, con café, pintar con bosta con todo se puede pintar, con todo lo que tiñe se puede pintar. Para mí eso no es creativo, lo creativo es agarrar y entender lo que genera esta bebida maravillosa para mí después del agua y después lo que hago hace ya dos años, me pongo en el lugar del vino. Entonces yo soy vino y como veo al tipo que me está eligiendo en una góndola, me está tomando, me está escupiendo, me está puteando y a partir de ahí dibujo. Es un ida y vuelta, me pongo de un lado y  del otro.

-Me queda una sola pregunta ¿Qué tenés para ofrecerle al mundo para hacerlo mejor?

-A mí me molesta mucho el egoísmo reinante y la verdad que lo que me molesta mucho es la piedra que tengo todos los días en el camino porque todos los días me encuentro…

-Una corriente es.

-Tremenda, es un río de piedra con poco agua es así y eso me  quita el sueño porque escucho decir a jóvenes que la generación de cincuenta para arriba “hasta que no se termine toda esa generación este mundo no va a cambiar”…y la ignorancia, el ignorar de la gente cuando va caminando en una ciudad y le pasa algo a alguien y esas orejeras  que miran para adelante. Ojalá podamos cambiar eso, yo desde el dibujo trato de vomitar todo lo que puedo y de alguna manera exclamar  por el no egoísmo.


   

      

 

 

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